miércoles, 17 de septiembre de 2014
Doña Señora.
sábado, 26 de abril de 2014
Sin razón
lunes, 31 de marzo de 2014
Zócalo
Lloré dos semanas seguidas, a ratos, con poquitas lágrimas y sin dejarme ver.
Parece que me extraña y me busca quizá con un poco de lástima. Yo trato de rodearme de otras personas en otros contextos.
El sábado me acordé de alguien, no lo conozco bien y sólo nos hemos visto tres veces. Lo pensé con intensidad y lo busqué con la mirada sin sber por qué. Apareció, atrás de mí, a menos de un metro, en medio de ochentamil personas.
Me sonrió con calidez y mantuvo una rato sus manos sobre mis hombros.
Algo así de simple hace que me mire al espejo y me pregunte ¿por qué tan contenta?Necesitaba un evento fugaz de los que no prometen absolutamente nada y hacen hormiguear los pedazos del corazón.
No me quedé vacía y todavía confían en mí las casualidades.
domingo, 23 de febrero de 2014
¿La suelto?
viernes, 16 de agosto de 2013
agosto
martes, 8 de noviembre de 2011
Sueños a la inversa
martes, 19 de julio de 2011
Segundo día de tormenta
la noche anterior había soñado con nosotros. ya no te perseguía sin poder mirarte el rostro para escupirte un reproche anudado en la garganta. esta vez corría a tu encuentro, descalza y extrañamente feliz. alguien nos había regalado el tiempo y despierta no lo dejé de sujetar.
había llegado ya el tan esperado segundo día de tormenta. gotas ligeras y constantes formaban una de esas lluvias que son perceptibles sólo por su acumulación y por el eco de los círculos que se forman en el lodo.
nosotros adentro, guardados clandestinamente bajo llave, empapados, sin sentir el frío, sentados sobre una podrida alfombra, alumbrados con el naranja intermitente de los faroles de la calle, festejando treinta y dos años de heridas mortales.
el humo de varios colores danzaba para mezclarse con la música y empujar la ventana, intentando filtrarse al mundo real. sonrisas involuntarias provocadas artificialmente por ese hormigueo característico en los pómulos. tus manos eternamente cálidas sintiendo mis manos repentinamente suaves. cantábamos a Ella, pretendiendo ignorar lo que nos hacía estar juntos. te mostrabas agradecido por estar conmigo y decepcionado por sentirte solo.
guardaste la botella y te incorporaste decidido a explorar el lugar: un verdadero laberinto vacío, cilíndrico y de paredes blancas. en él crecían desde la nada angostas escaleras de caracol que desaparecían cuando uno terminaba de ascender, las puertas siempre ocultas por una pared circular que obligaba a llegar al centro antes de penetrar cualquier habitación. cada piso lucía igual al inferior pero ofrecía más puertas, espejos y escaleras. en el interior de un armario al que llegamos dos veces desde partes opuestas de la casa, se escondían unas goteras que sobre cacharros con ritmos aterradores se burlaban de nosotros.
en la habitación más grande los ventanales mostraban una diminuta selva rodeada por una ciudad de grandes edificios. contemplamos el paisaje un rato y al salir notamos que al lado había otra puerta diferente a las demás, me negué a abrirla. por otro camino bajamos a un cuarto pequeño y nos instalamos en un rincón. Triste, molesto o nostálgico tocaste mi cara y mirando a donde debían estar mis ojos me dijiste:
-te debo una de mis vidas.
yo respiré profundo y me recosté en tu hombro sin hablarte de mi miedo a la oscuridad.
viernes, 22 de abril de 2011
MIERDA MIERDA MIERDA
MIERDA MIERDA MIERDA
Seguramente eso piensas cada que te llamo.
MIERDA MIERDA MIERDA
¿Desde hace cuánto dejé de tener nombre?
Ni cuenta te diste. Me mostrabas el mensaje de arriba, para ver si yo conocía el número.
En la pantalla la lista
UN NÚMERO QUE ME VALE MADRES:
un mensaje que pregunta dónde estás.
Siguiente
MIERDA MIERDA MIERDA:
y las palabras que yo escribí a la hora exacta en la que te necesité.
No recuerdo qué decía. Te extrañaba, o una pendejada.
UN GRITO INTERIOR:
No me lo vuelvas a mostrar.
Más de cerca
MIERDA MIERDA MIERDA
Dejaste el teléfono a un lado.
La culpa que te provoca tanto asco me dio un beso. Sonreíste.
Acababas de excretar mi corazón.
MIERDA MIERDA MIERDA
No dije nada. Ya estábamos desnudos.
martes, 15 de febrero de 2011
Salto
qué caprichoso viaje en el tiempo. para cometer el mismo error nos cobraron más cara la tarifa.
evadimos todas las preguntas, dimos por sentado todos los reclamos.
los ojos empolvados y dispuestos no necesitaron argumentos.
la voz prefirió esconderse en el aroma. esa loción tuya, tan suave, tan poco varonil, el tabaco, el olor a cuerdas viejas, a sombrero sucio.
el calor de tu cicatriz cerrando los poros de mi esapalda. esas manos.
ah! ya me acordé de... suspiraste.
el sabor.
tu vista celosa de la vanidad de mi lengua en el espejo. ese sabor.
la sal que era sólo mía aunque fuera de todas las demás.
tus nervios apretados latiendo a cuatrocientos cuarenta ciclos por segundo.
la vieja sonrisita del cielo cuidando la peligrosa e infructífera misión.
domingo, 27 de diciembre de 2009
Lune bleue
se siente sorda, no hay música silverstre y ya nadie le grita sorprendido y extasiado desde el hocico de esos perversos matorrales. también cree que comienza a fallarle la visión, entrecierra los ojos buscándonos en el balcón desmoronado del edificio ajeno ahora habitado por fantasmas, quiere ver si alcanza a distinguir los labios de la lluvia recorrendo la tibieza de tu espalda.
se sumerge en cada habitación del Miramar y se ahoga libre sin que sus manos estén amarradas con las gastadas y desafinadas cuerdas que rompiste. le angustia que no le llegue el aroma de tu insistente cigarrito, ni el verde humo embriagador de tu sonrisa.
ansiosa se hincha poco a poco y desespera, dirige sus gemidos a la nada y desea despojarse de su luminosa piel. todo por no saber que tú la miras de frente y yo de espaldas. cada quien desde un espejo diferente.
acércate un poco y la podrás tocar de nuevo. la luna cachonda nos necesita.
