viernes, 16 de agosto de 2013
agosto
martes, 8 de noviembre de 2011
Sueños a la inversa
martes, 19 de julio de 2011
Segundo día de tormenta
la noche anterior había soñado con nosotros. ya no te perseguía sin poder mirarte el rostro para escupirte un reproche anudado en la garganta. esta vez corría a tu encuentro, descalza y extrañamente feliz. alguien nos había regalado el tiempo y despierta no lo dejé de sujetar.
había llegado ya el tan esperado segundo día de tormenta. gotas ligeras y constantes formaban una de esas lluvias que son perceptibles sólo por su acumulación y por el eco de los círculos que se forman en el lodo.
nosotros adentro, guardados clandestinamente bajo llave, empapados, sin sentir el frío, sentados sobre una podrida alfombra, alumbrados con el naranja intermitente de los faroles de la calle, festejando treinta y dos años de heridas mortales.
el humo de varios colores danzaba para mezclarse con la música y empujar la ventana, intentando filtrarse al mundo real. sonrisas involuntarias provocadas artificialmente por ese hormigueo característico en los pómulos. tus manos eternamente cálidas sintiendo mis manos repentinamente suaves. cantábamos a Ella, pretendiendo ignorar lo que nos hacía estar juntos. te mostrabas agradecido por estar conmigo y decepcionado por sentirte solo.
guardaste la botella y te incorporaste decidido a explorar el lugar: un verdadero laberinto vacío, cilíndrico y de paredes blancas. en él crecían desde la nada angostas escaleras de caracol que desaparecían cuando uno terminaba de ascender, las puertas siempre ocultas por una pared circular que obligaba a llegar al centro antes de penetrar cualquier habitación. cada piso lucía igual al inferior pero ofrecía más puertas, espejos y escaleras. en el interior de un armario al que llegamos dos veces desde partes opuestas de la casa, se escondían unas goteras que sobre cacharros con ritmos aterradores se burlaban de nosotros.
en la habitación más grande los ventanales mostraban una diminuta selva rodeada por una ciudad de grandes edificios. contemplamos el paisaje un rato y al salir notamos que al lado había otra puerta diferente a las demás, me negué a abrirla. por otro camino bajamos a un cuarto pequeño y nos instalamos en un rincón. Triste, molesto o nostálgico tocaste mi cara y mirando a donde debían estar mis ojos me dijiste:
-te debo una de mis vidas.
yo respiré profundo y me recosté en tu hombro sin hablarte de mi miedo a la oscuridad.
viernes, 22 de abril de 2011
MIERDA MIERDA MIERDA
MIERDA MIERDA MIERDA
Seguramente eso piensas cada que te llamo.
MIERDA MIERDA MIERDA
¿Desde hace cuánto dejé de tener nombre?
Ni cuenta te diste. Me mostrabas el mensaje de arriba, para ver si yo conocía el número.
En la pantalla la lista
UN NÚMERO QUE ME VALE MADRES:
un mensaje que pregunta dónde estás.
Siguiente
MIERDA MIERDA MIERDA:
y las palabras que yo escribí a la hora exacta en la que te necesité.
No recuerdo qué decía. Te extrañaba, o una pendejada.
UN GRITO INTERIOR:
No me lo vuelvas a mostrar.
Más de cerca
MIERDA MIERDA MIERDA
Dejaste el teléfono a un lado.
La culpa que te provoca tanto asco me dio un beso. Sonreíste.
Acababas de excretar mi corazón.
MIERDA MIERDA MIERDA
No dije nada. Ya estábamos desnudos.
martes, 15 de febrero de 2011
Salto
qué caprichoso viaje en el tiempo. para cometer el mismo error nos cobraron más cara la tarifa.
evadimos todas las preguntas, dimos por sentado todos los reclamos.
los ojos empolvados y dispuestos no necesitaron argumentos.
la voz prefirió esconderse en el aroma. esa loción tuya, tan suave, tan poco varonil, el tabaco, el olor a cuerdas viejas, a sombrero sucio.
el calor de tu cicatriz cerrando los poros de mi esapalda. esas manos.
ah! ya me acordé de... suspiraste.
el sabor.
tu vista celosa de la vanidad de mi lengua en el espejo. ese sabor.
la sal que era sólo mía aunque fuera de todas las demás.
tus nervios apretados latiendo a cuatrocientos cuarenta ciclos por segundo.
la vieja sonrisita del cielo cuidando la peligrosa e infructífera misión.
domingo, 27 de diciembre de 2009
Lune bleue
se siente sorda, no hay música silverstre y ya nadie le grita sorprendido y extasiado desde el hocico de esos perversos matorrales. también cree que comienza a fallarle la visión, entrecierra los ojos buscándonos en el balcón desmoronado del edificio ajeno ahora habitado por fantasmas, quiere ver si alcanza a distinguir los labios de la lluvia recorrendo la tibieza de tu espalda.
se sumerge en cada habitación del Miramar y se ahoga libre sin que sus manos estén amarradas con las gastadas y desafinadas cuerdas que rompiste. le angustia que no le llegue el aroma de tu insistente cigarrito, ni el verde humo embriagador de tu sonrisa.
ansiosa se hincha poco a poco y desespera, dirige sus gemidos a la nada y desea despojarse de su luminosa piel. todo por no saber que tú la miras de frente y yo de espaldas. cada quien desde un espejo diferente.
acércate un poco y la podrás tocar de nuevo. la luna cachonda nos necesita.
sábado, 22 de agosto de 2009
no hay nadie
cuántas veces de niña le rogué a mi madre que no me dejara sola.
deseaba con todas mis fuerzas no escucharlo. taladraba la casa de un extremo a otro. las paredes, la mesa, el vidrio de la puerta, todo se distorsionaba, los círculos concéntricos demostraron que nada ahí era sólido. latidos cada vez más frecuentes martillaban mi pecho que se resistía a ser penetrado por ese grito sin identidad. permanecía en posición fetal sin poder ignorarlo.
si cierras los ojos sólo se hace más presente. tres... respirar profundo y concentrarse en el televisor. cuatro... no ceder ante la curiosidad morbosa. cinco... unos segundos más y la amenaza se detendrá. seis. en ocasiones regresaba después un cuarto de hora, tal vez más. el frío volvía a la palma de mis manos. mi boca permanecía cerrada. uno...
asumir la responsabilidad. ¿qué significa "hola"?
estoy a salvo pero me equivoqué, de este lado del auricular también hay incertidumbre.
domingo, 28 de junio de 2009
Ok, perdón.
porque para enemigos
hay un montón de gente
corriente"
Andrés Calamaro
"no te amo". luego me dabas un beso con sabor a Baraima y Coca-cola.
y lo sabía, que lo supiera no implicaba que no esperara una cosa diferente. así hasta que se apagaron las últimas cenizas.
nunca te conté. esa noche no llegué a mi casa, fui a llorar con alguien más. le presté mi cuerpo seco y vacío. desistimos porque la sangre de mis ojos comenzó a encostrarse y a irritar mi piel. pasé la noche en un sillón junto a una ventana abierta, temblando de frío, sin respirar. no te sientas mal, reí un poco aquella noche, algunas horas antes, presa de mi autodestrucción, tomé una tarántula entre mis manos.
sí, tengo un problema con esos animales, el recuerdo más antiguo que tengo es el de una araña gigante, sus patas eran finas y tan largas como mi cuerpo de niña de dos años... uno recuerda las cosas según su perspectiva, es inevitable.
¿te recordaré como un patán? no, descubrí que por alguna extraña injusticia de la vida ser un buen tipo y ser un patán no son excluyentes. nadie nace siendo un patán (o patana), son formas de cagarla. no quisite lastimarme ("solamente dijiste que no").
en fin, esa tarántula... después de lo madreado que quedó mi corazón ¿qué podía hacerme una tarántula?. la lanzamos por una ventana, me gusta imaginar que regresó a CU y que me vio follando con él (otro él) entre las rocas.
no es una perversión. es sólo que sé que me va a lastimar, de hecho ya me desilusionó como era de esperarse, pero mientras tenga presente cómo después de muerta pude sentirme valiente y reir, valdrá la pena arriesgar lo que queda de mí.
no lo amo. está cagándola con alguien más. aprovecho mientras tanto su alegría.
a veces te extraño.
jueves, 11 de junio de 2009
Locus Amoenus
sólo esas chispas nos alumbran, parecen los ojos de los lobos jadeantes y agitados, listos para comer lo que quede de nosotros. las tarántulas no saben esperar, en tu cuello al lado opuesto de mi boca húmeda hay ocho patas subiendo en escala cromática, pulsando cada cuerda de sudor que baja, tejiéndonos una melodía alrededor del rostro, una tela que nos cubre del zezeo de los mosquitos.
el polvo de mi cabello forma una gran nube gris que no nos permite ver la luna y nos aísla de la estruendosa ciudad que está enfermando un par de metros más abajo. un grillo nos pregunta quiénes somos y qué haremos al respecto pero se aleja con el destello de tus párpados que muerden. esta noche no hay más que música y piel llagada.
Zapatos en el alambre
-porqué te gustan tanto los calcetines?
-son felices
-se ríen contigo?
-me hacen sonreir, como el refresco rojo.
-a sí, ya recuerdo. eso de la gelatina verde y los globos aerostáticos.
-también la palabra globopuerto es feliz. hoy en la mañana escuché otra: pingüinario. también es feliz.
-yo no soy feliz.
-bésame.
-te hace feliz estar conmigo?
-no, como tampoco te hace feliz beber esa chingadera.
-préstame dinero para comprar otro trago.
-no.
-ándale, y me lo tomo con refresco feliz.
-siempre interrumpes todo. ten.
-no me tardo. no te vistas.
-ten tu cambio.
-acuéstate.
-deja que me lo fume, sino no voy a ver dónde echo la ceniza. no es bueno usar el piso de cenicero cuando no sabes bien qué hay en él.
-sólo ibas a comprar alcóhol.
-veneno en general. escucha esa canción, trata de un mediocre.
-qué chafa.
-te gustan los mediocres, por eso estás conmigo.
-te gustaría ser un mediocre, así podrías justificarte.
-no sirvo ni para ser un mediocre?
-te esfuerzas demasiado. te tiene que salir más natural.
-qué puede ser más natural que mi pinche vicio. ni siquiera me lo pago yo solo.
-...
-¡cáyense malditos pájaros!
-eres un amargado, sólo porque tú no puedes cantar...
¿qué haces? deja mis zapatos.
-a ver si así se callan.
-ni siquiera tienes puntería.
-por eso los estoy amarrando, si no les da uno les dará el otro.
jajaja!! tomen eso!
-¿ahora cómo me voy a ir?
-en calcetines, arrastrando tu felicidad. o si quieres puedes quedarte aquí, a vivir conmigo. comeremos gelatina de todos los colores.
-bueno.
-pero no te amo.
-y si yo te amo ¿a tí qué te importa?

